Esta tarde le preguntaba a un amigo si recordaba que en Candeleda se celebraba la Noche de San Juan. Mi amigo José me decía que no tenía ningún recuerdo. Mi curiosidad no iba a acabar aquí, cenando con mis padres, sabiendo que mi padre es un gran conocedor de la cultura candeledana al repetirle la pregunta me ha dicho: “sí, si, tu abuela me contaba que se celebraba. (Según mi padre la noche de San Juan se situaba en torno a los años 20 ó 30).
Lo que os cuento a continuación es lo que mi padre me ha relatado con una sonrisa de oreja a oreja.
“Mira hijo: esta noche está dormido San Juan, porque si supiera cuando es su día el cielo con la tierra se juntaría”. Este dicho ha recitado mi padre hablando de la noche, recordemos que la celebración de San Juan coincide con el solsticio de verano, la noche más corta y el día más largo.
Cuenta mi padre que en esta época resonaba la tonada de ”Al cortar el trébole”. Sentado en el sofá y sin que se lo pidiera ha reproducido a la perfección y con la melódica voz que posee el son de esta canción: “Al cortar el trébole, el trébole, el trébole la Noche de San Juan. Que quieres que te traiga que voy de feria, y olé serrana, que voy de feria, para manos tan blancas sortijas negras, y olé serrana sortijas negras, y olé serrana…”
Ya metidos en harina pero sin poderos ofrecer esta pieza musical continúo con el relato.
La noche de San Juan en Candeleda no estaba unida a las hogueras sino a los árboles y sobre todo a la conquista de las chicas de la villa. Todo lo que rodea a nuestro pueblo siempre tiene algo especial, un aroma o un toque diferente y San Juan no va a ser menos.
Esta mágica noche deja a un lado las hogueras para dar paso a las “Enramadas de San Juan”. Me cuenta mi padre que los mozos colocaban en la puerta de las mozas guapas un chopo con regalos como almendras garrapiñadas. Los chicos aprovechaban que sus mozas dormían para realizar esta labor que a la mañana siguiente, ya el día de San Juan, descubrían la sorpresa llevada a cabo en tan mágica noche. Pero esta madrugaba también encierra cierta guasa candeledana. A las mozas menos agraciadas y que menos se acicalaban se les colocaban higueras locas o espinos decorados con estropajos y jabón. Este era el mensaje subliminal de los mozos para que éstas se arreglasen y aseasen un poco más.
Por lo tanto los mozos de Candeleda en tan apasionante noche utilizaban de San Juan el Don Juan, noche de conquista, de detalles, de utilizar los brotes frente a las llamas. Así es Candeleda, única, mágica y especial.
¿Por qué la gente no nos ayuda a recuperar esas tradiciones de las Enramadas?
Conozco a muchos que se saben las canciones, hasta están recogidas, y también muchos de ellos sabrán cuales eran los ritos de ese día.
Fernando, si tú mismo tienes la posibilidad de recogerlo, teniéndolo en casa, es por lo que deberías empezar, para quien sabe, de aquí a un tiempo, vuelva a reproducirse o por lo menos no se pierdan estas costumbres.
Conozco varios pueblos donde se celebra este rito.
Me echaste la enramada
de albaricoques,
ojalá me la echases
todas las noches.
Estoy de acuerdo contigo, te emplazo para el año que viene y podamos celebrar esta fiesta. Esta mañana me ha dicho mi abuelo que tal día como hoy se salía con las guitarras y había baile por las calles.